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13/3/16

Desvaríos Domingueros #2


      Quiero un café, caliente o frío, pero a tu lado. Quiero tenerte entre mis brazos, ver tu sonrisa de cerca. Quiero ver como la fría brisa del mar mueve tu pelo y ríes por ello. Quiero hacerte sonreír y así poder ver como tus labios se curvan de esa forma tan especial provocando la aparición de esos pequeños hoyuelos por los que cubres tu boca con cada sonrisa. Quiero hacerte ver lo excepcional que eres. Quiero hacerte sentir especial. Quiero que te quedes conmigo, siempre. Quiero que contemos las estrellas cada noche acompañados por el vaivén de las olas, vaya maravilla de la naturaleza. Quiero que te quedes conmigo para poder apreciar el brillo de la luna reflejada en tus brillantes ojos, esos mismos que son capaces de embrujarme cada día. Para poder acariciarte cada instante que lo pasemos juntos, para ver cómo te estremeces con cada ráfaga de viento helado, para que me sigas iluminando el camino. 
      Eres tú, lo supe desde el primer momento en el que ti. Eres tú esa persona capaz de hacerme reír a carcajadas en los momentos más oscuros, momentos que quedan guiados por tu sonrisa, y qué sonrisa. Puedo asegurar que esa sonrisa es capaz de iluminar las noches más oscuras, capaz de guiarme por los caminos más difíciles, caminos en los que te encontrarás al final. Quiero poder refugiarme entre tus brazos, refugiarme en tu calor porque estar ahí se siente como estar en casa. Por fin he encontrado alguien con quien me siento como en casa. Tú eres mi hogar.

21/2/16

Desvaríos domingueros #1


Qué gran poder tienen las pequeñas cosas. El poder de embelesarte, de atraparte y cuando te tienen crecen y te destruyen. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que algo pequeño y bonito haga tanto daño en cuestión de segundos? ¿Es el tiempo dichoso y lo suficiente poderoso para castigar? ¿Es el tiempo quien, no contento con los sucesos, se rebela contra ti?
Tiempo, que palabra tan pequeña y cuán grande es todo aquello que abarca. ¿Dónde te lo llevas todo? ¿Dónde se ha ido aquel momento que tan feliz me hizo? O simplemente ¿A dónde te has llevado este segundo que acaba de pasar, todo aquello que luché por conseguir y una vez que estaba en mis manos, se fue esfumando poco a poco? La gente te nombra como si no fueses nada sin percatarse que tienes en tus manos todo el poder del mundo, eres el único que tiene el poder suficiente de cambiar su suerte de un segundo a otro. Y no podemos hacer nada para frenarte, para hacerte cambiar de opinión. Puedes ser tan pequeño como una inofensiva llama en una pequeña vela pero puedes causar tanto daño como un fuego que se extiende por el bosque.

Párate, deja de correr, deja de llevarte mi juventud contigo contra mi voluntad, déjame vivir, déjame disfrutar del los paisajes, de las insignificantes gotas que recorren mi cristal, de las personas que me rodean y a las que te vas llevando poco a poco, déjame que sea inmune a ti.