
Eres la única persona a la que le he importado lo suficiente para descifrarme. Quiero ser tu desastre.
-También te dijo que continuaras con tu vida-apuntó Savannah con un suspiro.-Sí, pero no cayo en la cuenta de que mi vida era él.
Tenía el corazón roto pero no muerto y ahora latía como nunca lo había hecho.
Ella era el calor del fuego en una noche fría. El puerto seguro al que siempre querría regresar. Jamás volvería a arriesgarse a perderla. Nunca. No sabia cuantas de sus reglas le quedaban por romper, pero quería que las destrozara todas y cada una de ellas. A las mierdas las putas reglas.
Para ti, que tantas veces te sentiste diferente.
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan! ¡Don Juan! Yo lo imploro
de tu hidalga compasión:
o arrancame el corazon
o amame, porque te adoro.









